Franco Baldissare

Qué nos pasa con el Tire y Empuje

Saliendo de un negocio con mi esposa omití el cartel de TIRE y lo que pasó ya te lo imaginás. Nos reímos un rato de la torpeza y nos quedamos a ver a cuántos más les pasaba lo mismo. La estadística es abrumadora: de diez, seis hicieron el movimiento opuesto. Nada indica que los restantes cuatro hayan visto el cartel. El azar puede haber jugado su parte. Al fin y al cabo hay un 50/50 de acertar. ¿Qué nos pasa con el cartel de TIRE y EMPUJE?

Hablando un poco más en serio, el TIRE y EMPUJE de las puertas es un fiel reflejo de lo complicado que suele ser el trabajo del comunicador. No hay cartel más sencillo ni más complejo de respetar para algo tan tonto como abrir una puerta.

¿Es posible mejorar el TIRE y EMPUJE? No sé. Podemos innovar, quizá. Lo más sencillo sería dejar las puertas abiertas porque definir un estándar internacional de apertura y cierre de puertas es imposible, cuando menos inútil.

Quizá la clave está en el cómo: un simple sticker es fácil de ignorar, tal vez la estadística mejoraría si pusiéramos de ambos lados de la puerta un amable individuo que anticipe a quienes desean entrar o salir con un elocuente “Atención, para abrir la puerta TIRE” acompañado de un ampuloso gesto.

Ahora si, hablando en serio: ni el azar ni la torpeza deberían intervenir si estuviéramos plenamente concientes de lo que estamos haciendo. Hace un tiempo te contaba en este post lo que ocurre cuando nos comunicamos “en piloto automático”, distraídos y pensando en otra cosa.

El TIRE y EMPUJE es un ejemplo tonto. Pero a nivel organizacional, en comunicación interna, necesitamos más lucidez y estar concientemente presentes. Al fin de cuentas, toda comunicación TIRE inicia un contrato social que finaliza con la respuesta TIRAR para abrir la puerta, el resultado esperado por todos.

Una reflexión. Gracias por leer!